Seguramente, cuando en Estados
Unidos se creó este invento llamado “internet”, nadie se imaginaba en ese
entonces que sería una herramienta y medio de comunicación muy importante en la
actualidad. Si se creo con fines militares o no, ha marcado un hito en las
comunicaciones que no deja indiferente a nadie. Hoy internet es la base sobre
la cual transitamos por el mundo diariamente, en busca de información, de
entretención, de comunicación, entre otros; ésta plataforma que nos permite introducirnos
a un mundo virtual donde prácticamente no existen los límites, donde cada uno
de nosotros –como usuario- aporta contenido a la red, ya sea con la publicación
de algún comentario, alguna noticia, compartiendo un video, haciendo una
denuncia respecto de alguna situación específica, etc. Gozamos de total
libertad para movernos dentro de internet, cosa que como se menciona en “La
Galaxia Internet”, no es muy aprobada por el mundo político y el Estado. Éste
último, con ideales y concepciones respecto de la vida en sociedad, mira con
recelo la libertad con que los usuarios de internet (a la vez ciudadanos del
Estado) tienen acceso a una inmensa cantidad de información y de comunicación.
El “control” sobre las masas y la censura de situaciones que pudieran provocar
una conducta no deseada en la población, son unas de las mayores preocupaciones
del Estado al observar el fenómeno de la libertad virtual. Si antes internet
representaba una amenaza para el Estado, hoy sugiere ser una herramienta más (y
de las más poderosas) para la vigilancia de las personas en el mundo entero, lo
que atenta indiscutiblemente contra la privacidad de cada uno de nosotros, un
derecho que el Estado no está dispuesto a asegurar por más que asegure lo
contrario. Es lamentable que estemos siendo vigilados por un Estado que desea
tener “todo bajo control”, como si cada uno de nosotros fuera un potencial ente
malévolo que, aprovechando cualquier descuido, puede provocar un caos colectivo
o alguna rebelión digna de una película de Hollywood.
viernes, 1 de junio de 2012
miércoles, 30 de mayo de 2012
El Caso de Marta del Castillo
En
ésta llamada “era de la información”, todos tenemos la posibilidad de acceder a
internet y buscar en ella todo lo que se nos pueda ocurrir. Las empresas,
organizaciones, agrupaciones, gobiernos y personas, entre otras, generan contenido
de su competencia que son de “dominio público” en la red y están disponibles
para todos los usuarios que busquen dichos contenidos. En cuanto a la
información personal que cada usuario puede publicar y poner a disposición de
la internet, ésta es compartida fácilmente a través de las “redes sociales”, provenientes
de lo que se conoce como la“web 2.0”. El uso de las redes sociales ha tenido un
aumento significativo en los últimos años, lo que conlleva a la generación de
más contenido disponible en internet. Muy pocas veces nos detenemos frente al
avance tecnológico a preguntarnos “¿por qué debemos adquirir y adoptar esta
nueva tecnología a nuestras vidas?”; “¿hay algo de lo cual yo deba estar
debidamente informado respecto a esta nueva tecnología?”. Somos consumidores de
todos los avances tecnológicos en todos los campos imaginados, sin hacer
preguntas y limitándonos sólo a dar paso a todo lo nuevo. Esto sucede con las
redes sociales. Creamos un perfil personal en alguna de las redes sociales más
populares y nos sentimos contentos de poder disfrutar con el mundo las
vivencias de cada uno y al mismo tiempo poder informarnos de las vivencias de
otros individuos, conocidos o no. No nos preocupa cuestionar el uso que se le
da a las redes sociales; si no somos capaces de leer los “términos y
condiciones de uso” de una red social en este caso, definitivamente nada nos
preocupa. Por eso somos capaces de compartir más de lo que se puede considerar
apropiado, pues nadie nos ha enseñado a filtrar los contenidos que cada uno
publica en una cuenta de alguna de las redes sociales. Nos quedamos con la
utilidad de estas herramientas de comunicación dentro de la internet, la
posibilidad de estar en contacto con más personas y de tener un espacio dentro
de la red y de estar al día con los acontecimientos noticiosos de toda índole,
entre otras, sin atribuirle a la
participación en una red social algún componente negativo o que no nos
beneficie.
Vida Digital: la tecnología en el centro de lo cotidiano.
Ciertamente
los avances tecnológicos en artículos de uso doméstico y personal han dado
lugar a lo que el autor del ensayo “Vida Digital: la tecnología en el centro de
lo cotidiano” denomina cementerio, el
rincón o simplemente el espacio que se le ha dado dentro de nuestros hogares a
todos aquellos artefactos que ya no se usan, principalmente por el hecho de que
han sido reemplazados por otros que satisfacen una misma necesidad, pero con
una nueva tecnología implementada. El avance tecnológico establece estándares
que nosotros no podemos ignorar. Aunque no necesitamos adquirir por ejemplo una
“tablet PC”, es la tecnología que se está transando en el mercado y que toma un
valor que le asignamos por el hecho de ser una tecnología atractiva de última
generación y que nos puede llegar a hacer la vida más fácil o simple. El cambio
es natural y constante. Sabemos que nada es eterno… hasta el conocimiento.
Vivimos de una forma distinta a la que se solía vivir hace 4 o 6 años atrás e,
incluso, el autor del ensayo se atreve a sentenciar que “los cambios en la vida
cotidiana están creando una forma de vida diaria distinta”. Y la “niña símbolo”
que es la base de muchas de las transformaciones que hemos vivido en los
últimos años en términos tecnológicos y de comunicación es la Internet. La
Internet que de pronto no podemos definir con palabras pero que está ahí, que existe
y a la que día a día estamos conectados para satisfacer nuestras necesidades de
comunicación con el mundo, con lo que sucede más allá de nuestros límites
físicos naturales. Internet también se ha ido transformando y nuestro uso de
ella ha ido evolucionando y, a la vez, algunos de sus usuarios por medio de ésta
misma, han creado situaciones hostiles para impactar de manera negativa la
experiencia digital de otros usuarios de la internet, como los virus y los
contenidos basura o “spam”. En la “vida real” estamos expuestos a situaciones
adversas, como accidentes, enfermedades, entre otras, y de la misma manera,
nuestra “vida digital” o de internet, se asemeja a la vida real ya que también se
pueden experimentar situaciones adversas tan similares a las que mencioné
anteriormente… incluso es posible que seamos víctimas de un robo, de una
estafa. La vida digital se parece cada vez más a la “vida real”; sabiendo lo
que en el dia a dia podemos vivir, se puede lograr una buena experiencia de
navegación y de interacción en internet, considerando que cada vez la vida
digital se vuelve más y más cotidiana.
miércoles, 18 de abril de 2012
Mi vida privada en la red, ¿Arma de doble filo?
Con la llegada de las redes sociales, cada uno de nosotros (o la mayoría de los usuarios de internet) cuenta con un perfil personal por lo menos en una de ellas (la más común, Facebook). Nos contactamos con nuestros amigos, familia, compañeros de universidad o de trabajo, etc. y compartimos lo que pasa en nuestra vida física; vamos tarde al trabajo, estamos en un asado, estamos de visita donde los abuelos, en el campo nos sacamos éstas fotos y así muchas más. Indicamos cuáles son nuestros gustos a la hora de escuchar música, de ver películas, al momento de leer, de comer, entre otros. Creadas para estar contactados en red con las personas que deseamos o bien necesitamos, las redes sociales se llenan cada vez más con nuestras vivencias personales y la privacidad de cada uno pasa a un segundo plano. Ya nada lo dejamos fuera de internet; todo lo compartimos. Y cuando lo compartimos, por más que tengamos una configuración de privacidad acotada, el contenido publicado pasa a ser de dominio publico, casi como propiedad de la red. Si yo decido hacer de mi perfil (por ejemplo en Facebook) una "caricatura" que no me refleja, estaré en riesgo de ser malinterpretado por las personas que no me conocen realmente. Si publico en mi perfil "Esta noche saldremos a hacer limpieza de travestis en el centro con mis amigos" y lo hago en vista de que estoy creando un personaje que sirve somo para divertirme de alguna forma, personas que no sepan eso podrían hacerse un mal juicio de mi persona. Por eso es importante también ver qué cosas o contenido está publicado bajo mi nombre, pues si alguien busca mi nombre en internet, todo lo que yo haya compartido y subido a la web estará ligado a él. Además puede suceder lo que se veía en el capitulo de la serie mostrado en la clase, que las personas pueden tener acceso a tus gustos, a lo que haces, las fotos que compartes, pueden saber quienes son tus amigos, dónde trabajas, dónde estudias, si eres adicto a pasar tiempo en las redes sociales o no, de dónde eres, etc. Entonces ya nuestros datos, por más confianza que tengamos en el sitio donde los estamos publicando, pueden ser vistos por personas que los pueden utilizar para un uso malicioso. La compañera de las redes sociales por excelencia es la curiosidad, y éstas redes permiten saber todo lo que uno ha publicado. Es de hecho un arma de doble filo, pues por muy natural que sea a estas alturas compartir datos y contenido multimedia personales, no sabes con seguridad si éstos irán a parar en malas manos o bien, te juzgarán previamente ante cualquier siyuación, como por ejemplo a la hora de postular a un trabajo. Uno pone los límites y es uno el que decide qué publicar y qué no, así que al momento de publicar contenido, debiéramos pensarlo más de una vez.
Siembra vientos y cosecha... ¿tempestades?
Al momento de utilizar internet, muchos usuarios comparten contenido en distintos sitios y redes sociales populares. Pasamos de leer noticias, de ver galerías de fotos, visitar los sitios de nuestros artistas favoritos a interactuar en las redes sociales y a aportar contenido multimedia a la web. Ningún crimen y ningún pecado hasta el momento. Y es que en internet de cierta forma nos atrevemos a decir lo que pensamos y a expresarnos libremente, lo que conlleva a compartir puntos de vista muy personales y situaciones también personales, como el hecho de subir un video muy ridiculo, vergonzoso o quizás actuando de una manera que no sea bien vista por los demás, como lo que veíamos en el capítulo de la serie "How I Meet Your Mother". Como en el video que vimos, puede ser que una grabación haya provocado mucha gracia al protagonista y sus amigos en el momento mismo, pero cuando el contexto es otro, la situación se puede tornar un tanto complicada. La mayoría de los contenidos en internet son de dominio público, a menos que existan alternativas de privacidad como ocurre en Facebook, así que no es muy dificil llegar a ese contenido que no causa justamente admiración dentro de - como lo mencionaba anteriormente - un contexto serio. Todos hemos hecho el ridículo junto a amigos o en familia y hemos disfrutado un momento de mucha risa, pero cuando compartimos fotos o videos de aquello en internet, quedamos expuestos al juicio público. Yo creo que debemos poner cuidado con lo que publicamos en la web, pero eso del "juicio público" no lo encuentro muy bien, pues las personas observan todos esos contenidos desde una tribuna correcta y seria, como si nunca hubiesen bebido unas copas de más por ejemplo (lo que se veía en el video de la clase). Yo sé que publicar contenido así es riesgoso, pero debiésemos admitir que si no tenemos publicadas fotos en situaciones similares o videos, nos significa que seamos unas personas santas o correctas y "libre de pecado". Creo que con el tiempo vamos a ser más tolerantes frente a estos hechos, pues nuestro pensamiento y concepción de las cosas relacionadas con el uso de internet, de compartir contenido multimedia y llevar una vida en paralelo "virtual", cambiarán y el paradigma de a poco irá cambiando.
lunes, 2 de abril de 2012
Mientras tanto, en la Universidad de La Frontera...
Esta fotografía la tomé la semana pasada en uno de los pasillos principales de mi Universidad. Después de años de pasar por el pasillo observando los copihues blancos, me decidí a fotografiarlos. Los Copihues Blancos no son comunes, por eso en lo personal encuentro que es un deleite poder observarlos a diario.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
