miércoles, 18 de abril de 2012
Mi vida privada en la red, ¿Arma de doble filo?
Con la llegada de las redes sociales, cada uno de nosotros (o la mayoría de los usuarios de internet) cuenta con un perfil personal por lo menos en una de ellas (la más común, Facebook). Nos contactamos con nuestros amigos, familia, compañeros de universidad o de trabajo, etc. y compartimos lo que pasa en nuestra vida física; vamos tarde al trabajo, estamos en un asado, estamos de visita donde los abuelos, en el campo nos sacamos éstas fotos y así muchas más. Indicamos cuáles son nuestros gustos a la hora de escuchar música, de ver películas, al momento de leer, de comer, entre otros. Creadas para estar contactados en red con las personas que deseamos o bien necesitamos, las redes sociales se llenan cada vez más con nuestras vivencias personales y la privacidad de cada uno pasa a un segundo plano. Ya nada lo dejamos fuera de internet; todo lo compartimos. Y cuando lo compartimos, por más que tengamos una configuración de privacidad acotada, el contenido publicado pasa a ser de dominio publico, casi como propiedad de la red. Si yo decido hacer de mi perfil (por ejemplo en Facebook) una "caricatura" que no me refleja, estaré en riesgo de ser malinterpretado por las personas que no me conocen realmente. Si publico en mi perfil "Esta noche saldremos a hacer limpieza de travestis en el centro con mis amigos" y lo hago en vista de que estoy creando un personaje que sirve somo para divertirme de alguna forma, personas que no sepan eso podrían hacerse un mal juicio de mi persona. Por eso es importante también ver qué cosas o contenido está publicado bajo mi nombre, pues si alguien busca mi nombre en internet, todo lo que yo haya compartido y subido a la web estará ligado a él. Además puede suceder lo que se veía en el capitulo de la serie mostrado en la clase, que las personas pueden tener acceso a tus gustos, a lo que haces, las fotos que compartes, pueden saber quienes son tus amigos, dónde trabajas, dónde estudias, si eres adicto a pasar tiempo en las redes sociales o no, de dónde eres, etc. Entonces ya nuestros datos, por más confianza que tengamos en el sitio donde los estamos publicando, pueden ser vistos por personas que los pueden utilizar para un uso malicioso. La compañera de las redes sociales por excelencia es la curiosidad, y éstas redes permiten saber todo lo que uno ha publicado. Es de hecho un arma de doble filo, pues por muy natural que sea a estas alturas compartir datos y contenido multimedia personales, no sabes con seguridad si éstos irán a parar en malas manos o bien, te juzgarán previamente ante cualquier siyuación, como por ejemplo a la hora de postular a un trabajo. Uno pone los límites y es uno el que decide qué publicar y qué no, así que al momento de publicar contenido, debiéramos pensarlo más de una vez.
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